sábado, 15 de enero de 2011

En los últimos meses se ha estado debatiendo el futuro de la universidad. Diferentes sectores han formulado un variado popurrí de propuestas. Pero nadie ha querido enfrentar lo obvio: el país invade el remanente sano de la universidad. Es inexorable, imperante, ineludible darle al yugo. El gobierno nos explota por donde más nos duele. Aprovechemos el legado de abuso. Traslademos ese remanente sano a la isla vecina de Culebra. Estimamos que los nativos, inherentemente apacibles, se acoplarán sin oposición alguna. Distrbuiremos entre la población y sin prejuicio de edad o sexo una Lion, para que borren